Morir por pensar de Pascal Quignard
Morir por pensar es un tratado, un elogio "al pensar". Actividad sumamente difícil, cuál reto grandísimo. Aquí Pascal nos invita al desarme, a quitarnos las investiduras, los nombres, mientras atravesamos todo bosque lleno de artilugios (por amor al lenguaje), pero con la promesa de que al final del camino hallaremos un sol resplandeciente, naciente, al que le seguirán nuevas preguntas. Invitación continua e infinita al "por qué" al que todo lector necesita someterse. Y ni qué decir del escritor que no tiene nada claro de partida y que todo pensamiento como cosa viva que lo habita siempre lo precede.
Y leer y escribir y seguir así. Amaestrar el pensamiento, dominarse o sencillamente dejar que las ideas fluyan en tanto uno se deleita y goza entre tanta sabiduría. Hallazgo luminoso y curtido de dolor, al que lleva "el pensaba".
"En el antiguo mundo japonés, la vida es profunda y magníficamente eso: pasados que repasan en sus pasados."
"Pensar no escribe. Escribir piensa. Escribir encuentra lo que aquel que escribió no podría pensar sin la obra escrita."
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